
viernes, 31 de julio de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
Tomas:-Un muchacho como yo
que vive simplemente
confia en los demas
y dice lo que siente
Un muchacho como yo
necesita exactamente
a un chico como tuuuuuuu
DEFINITIVAMENTE.
Martin:-No es el momento de viajar juntos Tomas!
tenesmos que esperar!
Tomas:-¿para cuando joven? ¿para cuando?
¿para cuando joven? ¿para cuando?
Martin:-Eh decidido no viajar contigo a la isla
porque la prensa nos puede descubrir.Y yo tengo una carrera que sostener.!
Tomas:-¿para cuando joven? ¿para cuando?
¿para cuando joven? ¿para cuando?
Martin:-No lo se Tomas, pero todo va a salir como te lo prometi.
Tomas:-Entoces vamos de viaje y vivamos nuestro amor libremente.
Martin:-Te dije que no puedo,ahora no puedo
cualquier cosa me llamas desde alla.
Tomas:-Si te llamo por telefo no me vas a contestar.
Te voy a estar esperando y nose si llegaras.
YO NO QUIERO MEDIO NOVIO!
YO NO QUIERO MEDIO NOVIO!
YO NO QUIERO MEDIO NOVIO!
NOVIO ENTERO QUIERO YOO!
Martin:-Un muchacho como tu que sabe lo que espero
que tiene de verdad las cosas que yo quiero
Un muchacho como yo presisa exactamente un chico como tu
PORQUE ERES DIFERENTE!!
sacado de youtube.com de Ang973.
“Es fácil tener muchas mujeres; lo difícil es tener una”


Tranqui, que llego –responde relajado, a las 16.10 del miércoles 15 de julio: datos para que el lector recuerde. En breve revelaremos el porqué...
–Cuidado, que lo aguarda un complicado camino de montaña. Si se retrasa, no nos culpe, eh. –En serio, preguntá sereno que llego –advierte desde su celular el caballero de 1,84 m, 70 kilos y ojos medios castaños–verdosos, a punto de dejar en auto el centro invernal de Las Leñas y virar hacia Maipú, Mendoza, distante 405 kilómetros.
–Revélenos cómo lo esperan allí, en la casa de sus padres (Elsa y Ricardo –Pilucho–). –Con un asadito sobre la parrilla, mis hermanas mayores, Graciela y Lilet, y mis cuñados y sobrinos sentados al costado de la mesa, y el televisor encendido en Telefe.
–¿Lo divierte ver el cierre del ciclo? ¿Lo aborda cierta nostalgia? Confiésese. –Hay muchas ganas de verlo. Se trata de un momento relevante en lo personal. Por eso deseo compartirlo con los míos, a las 22.30, o después de Justo a tiempo (imposta la voz).
Sí: termina Los exitosos Pells y Michael Amigorena (del 30 de marzo de 1972) cumple la palabra empeñada semanas atrás cuando, previo a tomarse un avión y completar el triplete Nueva York–Las Leñas–Maipú, posó frente a GENTE en el Hipódromo de Palermo. “Toco y me voy”, había dicho finalizados las grabaciones y los recitales de su grupo, Ambulancia, en el ND/Ateneo. “Llené la valija y partí agotado”, memora, y “volví bronceado, descansado y feliz”, agrega el cuyano, quien grabó 160 capítulos de los 120 que en principio formarían parte de la ficción humorística de Underground y Endemol, donde interpretaba a los gemelos Martín y Gonzalo... “Aparte de involucrarme en el proyecto desde bastante antes del envío inicial, que salió el 5 de noviembre”, añade pitando un delgado habano, protestando por la escasa participación del jamón en su tostado, tomando un sorbo de espumante café cortado y sosteniendo –detalla a la distancia– la doble página de Espectáculos de La Nación que muestra la promo en cuestión.
–Un gran paso en su historial, entendemos: el público masivo comenzó a registrarlo. –Mirá, en la calle se notó a los quince días de aire. Hasta ese momento, de cada diez personas, dos encontraban en mí una cara conocida. Luego, ponele ocho de cada diez. El ciclo explotó y apareció el reconocimiento, lo que en nada me cambió, precisamente. Salgo cuando siento que puedo bancarme tranqui que se me acerquen. Si no, me quedo en mi departamento alquilado de Almagro y quizá encienda mi viejo televisor de 21 pulgadas, que casi no uso. A menos que camine por la Gran Manzana y una señora me pida posar frente la Estatua de la Libertad, como sucedió (ríe). Allá también me metí en un cine a ver Tetro, la película que filmé a las órdenes de Francis Ford Coppola. Salí rápido, atento a que nadie me descubriera. La fama (larga una carcajada).
–Remóntenos a su génesis en la pantalla chica... –¿Querés que te cuente que moría por El Zorro, Los Dukes de Hazzard, Las calles de San Francisco, el Pato Lucas y el Gato Silvestre, Droopy y Butch, El Increíble Hulk, Los Tres Chiflados y Las Manos Mágicas?
–¿Y qué le representaba ayer y representa hoy la tele? –Un acceso comercial, instructivo, destructivo. Un acceso que necesita de exceso de disciplina. Y yo siempre fui disciplinado, porque me gusta ser indisciplinado. Lógico, si pretendo no hacer nada, primero debo laburar duro.
–¿Buscó triunfar o le daba lo mismo? –Obvio, lo busqué muchísimo. Desde aquel papelito en La familia Benvenuto, allá por 1992, cuando aparecí vestido de cadete, lo he intentado. Al margen, sabía que en algún momento surgiría la posibilidad de mostrar lo mío. Okay, llegó de la mano de los Pells, a mis 37. Pero... Mejor. A un pibe de 20 no le hubiera resultado normal. Le faltan kilómetros. Necesitás digerirlo. Yo gané un Mundial y necesito levantar el pie del acelerador, despejarme. De allí que dejé de lado varias ofertas. Apenas acepté grabar la apertura de Susana y los comerciales de Sobe Rush, la nueva bebida energética de Pepsico (se relame). Me encantó el producto y su estética, pintoresca, moderna, divertida, diferente, original: dos palabras, las ultimas, detrás de las que camina mi carrera. ¡Incluso bailo en el aviso!
–Disculpe que retomemos. ¿Le informaron que a los Mundiales suelen separarlos cuatro temporadas. ¿Regresará recién en 2013? –Buena idea. Sin embargo, no creo. Tal vez en 2010, depende de las propuestas. Entretanto, con Ambulancia (la banda de pop, rock y teatro que conforma junto a sus colegas Muriel Santa Ana, Luciano Bonanno, Julián Vilar y Víctor Malagrino) tocaremos todos los viernes de agosto, a las 23.30, en La Trastienda Club, la previa del cidí y del dividí que lanzaremos.
–¿No terminará abandonando su nutrida trayectoria para dedicarse a la música? –Olvidate. Hace poco, cinco, seis años, que me mantengo gracias a mi profesión. Me gustaría seguir abasteciéndome de ella, aunque no es un sueño. El sueño de mi vida ya lo cumplí: ser actor. Ahora me resta elegir y disfrutar. Lo que me permite no desmotivarme es no planificar.
–¿Ni siquiera en el amor? –Exacto.
–¿Anda solo Mike Amigorena? –Ando solo (sintetiza serio).
–¿Tamaño suceso equivale a un incremento en los acercamientos femeninos? –Suponés bien. Igual, que haya más oportunidades no significa que haya estado con más mujeres a partir del programa. Es fácil tener muchas mujeres; lo difícil es tener una sola...
"Somos como hermanas mellizas"
- Parecen muy diferentes entre sí...Carla: Somos muy diferentes.Griselda: En realidad no sé en qué somos parecidas. Salvo el humor, que es parecido. Yo soy muy desordenada.Carla: No tiene apego por las cosas materiales. Le regalás flores y las deja ahí, se olvida, se va. Entonces le regalé un florero para que ponga las flores que le mandan. CONTINUA ...http://carlapeterson.ru/entrevistas/ClarinMujer09082008.htm

En el año 1992, a los 19 años y en búsqueda de un futuro como actor, se estableció en una casa de inquilinato de Buenos Aires y para mantenerse comenzó a realizar diversos trabajos, entre ellos repartidor de pizzas, telemarketer, cadete, promotor y modelo.[5]
Estudió teatro con Santiago Doria pero abandonó una vez culminado el primer año. A mediados de los ‘90 recomenzó sus estudios, esta vez con Alfredo Zemma en la escuela de la Asociación Argentina de Actores y posteriormente tomó clases de clown, bufón y máscara neutra con Cristina Moreira. En el año 1998 realiza su primer trabajo como actor en la obra Despertar de primavera, de Frank Wedekind.[6]
Dice que siempre le gustó actuar, desde que era niño le ponía voces a los muñecos o imitaba a personajes. Reconoce que nunca le gustó estudiar, pero dice que de haberlo hecho habría sido médico forense porque le fascina la anatomía. Tiene una banda, llamada "Ambulancia" junto a Victor Malagrino, Luciano Bonnano, Muriel Santa Ana, Mariano Torre, Julián Vilar y el productor Segio D'angelo. Hacen covers y también temas propios, Mike canta vestido de mujer. Se presentan los viernes a la medianoche en Velma Café. Fue elegido por el director Francis Ford Coppola para grabar "Tetro" una película realizada en Argentina con muchos actores argentinos como Leticia Brédice y Sofía Gala, entre otros.

Reconoce al director Miguel Guerberof como su maestro; él apuntaló su formación en el teatro clásico y la dirigió en varias obras de Shakespeare (Cuento de invierno, Para todos los gustos, Todo está bien si termina bien y también en la versión de El Castillo, de Kafka). A los 18 años de edad se mudó un par de meses a Nueva York y a Los Ángeles a tomar clases de danza. Dos años más tarde se presentó en un casting de televisión y fue elegida para participar en Montaña rusa, la tira dedicada a un público adolescente.
El trabajo actoral de Carla Peterson se caracteriza por versatilidad: puede representar roles trágicos o, por lo contrario, a personajes de humor cómico. En Sos mi vida se destacó en su rol de "Constanza", el personaje de contrapunto del protagónico de Natalia Oreiro.[2]
Luego de dicha interpretación alcanzó el rol protagónico de la serie Lalola, donde encarnó a un hombre machista dedicado a la publicidad transferido al cuerpo de una hermosa mujer, teniéndo que afrontar el mundo desde una nueva perspectiva. Esta serie revolucionó las novelas de habla hispana generando un éxito en los países donde fue transmitida e incentivando el lanzamiento de nuevas versiones basadas en la original, por ejemplo en España y Chile.Y luego realizo Los Exitosos Pells junto a Michael Amigorena.
viernes, 12 de junio de 2009

Ambulaaaaaaancia THE BEST
El exitoso señor Pells, Mike Amigorena y su banda, Ambulancia, dieron un show excelente en Ciudad Cultural Konex, que combinó música y performance teatral. En el repertorio, brilló una versión spinetiana y desopilante del tema “Raquel”, de Los Auténticos Decadentes.
Quizá porque son actores y porque nadie los juzga demasiado como músicos, los seis miembros de Ambulancia, la banda que lidera Mike Amigorena, están en condiciones de tomarse todas las libertades que quieran a la hora de tocar una canción (e incluso personificarse como una azafata de Lufthansa, como bromeó en una entrevista con Terra).
Esa impunidad positiva genera combinaciones muy bien logradas en el repertorio del grupo, como una versión spinetiana y melancólica de “Raquel”, el tema fiestero de Los Auténticos Decadentes; o un cover de Alanis Morrisette enganchado con el famoso “Pump up the jam”, de Technotronic, y con “Prófugos”, de Soda Stereo. Todo en el mismo envase, sin anestesia.
El desenfado es la ley que manda arriba del escenario. Eso queda claro para todos los que se acercan a Ciudad Cultural Konex a ver y escuchar a Ambulancia.
Mike Amigorena (famoso por su protagónico en la serie de tevé “Los exitosos Pells”), Muriel Santa Ana, Mariano Torre, Luciano Bonnano, Julián Vilar y Víctor Malarino están en la otra orilla del supuesto acartonamiento que supone enfrentarse a un auditorio repleto. Cantan, bailan, cambian instrumentos como si fueran tomates y se divierten a lo grande. El hecho de que todos sean actores les confiere el privilegio de convertir la música en banda de sonido de lo que hacen sobre las tablas, aunque las canciones también tienen peso propio.
Algunos temas de Ambulancia, en vivo:
“Trigal”“Raquel”“Earth Angel”
A partir de esa lógica, de aceptar que todo está permitido, los temas son deconstruidos, deformados, adulterados, maniatados y liberados sin complejos. Amigorena juega a ser una mezcla de noble travestido con azafata sexy, gobernanta inglesa y David Bowie en su época de Ziggy Stardust. Con su tono grave, ensambla muy bien las voces con Muriel, la única mujer del grupo, una auténtica revelación en el canto.
En ese clima de “terreno liberado” transcurren las canciones. Al clásico “Trigal”, de Sandro, le sigue un tema insuperablemente ochentoso, “I just wanna use your love tonight”, de The Outfield, en el que los dos guitarristas (Julián Vilar y Luciano Bonanno) se ponen espalda contra espalda como un dúo metalero y Muriel cabalga al mejor estilo de un western clase Z.
En “Raquel”, de los Decadentes, Muriel juega embobada con una rueda para hamsters. Luego llegan canciones de Alanis Morrisette, Technotronic y Soda Stereo, que han sido destripadas y vueltas a armar de pies a cabeza.
Pero uno de los momentos más divertidos de la noche es cuando arrancan con una suerte de cumbia electrónica que termina con el baterista, Mariano Torre, bailando axé bahiano. “Volvé a tu lugar”, lo intima Mike con su vozarrón de pocos amigos, antes de inaugurar una versión cool de “Tainted Love”, el tema que popularizó Marilyn Manson.
Más cerca del final del show, una versión -primero suave, luego explosiva- de “Boys don´t cry”, de The Cure, lleva el repertorio a lo más alto; Víctor toca el teclado con la lengua al mejor estilo Gene Simmons y Mike ensaya su swing usando el micrófono como un palo de golf.
El show cierra con un funk rabioso y una versión rapeada, con flashes flamencos, del tema de Julio Iglesias “Me olvidé de vivir”, en el que Muriel echa mano a las castañuelas mientras Mike y Mariano se trenzan en una batalla de raperos inadaptados. Cuando los integrantes de Ambulancia finalmente saludan al público con la clásica reverencia de los actores, no se sabe demasiado bien si uno ha estado viendo un recital o una obra de teatro. “Ambulancia es un viaje para mirar música”, dicen sus integrantes. En esa ambigüedad está el buen gusto.




-Cuando uno ve El Niño Argentino piensa dos cosas. Por un lado, “qué buena la actuación del Niño” y por otro lado, “¿quién es?”. Bueno, ¿quién sos?
-Soy un actor de varieté, desde que nací.
-Porque toda la vida compuse. De chico jugaba solo. Tengo hermanas grandes,entonces no me quedaba otra que jugar en mi mundo. Y eso hacía que fuera explorando las capacidades que tenía. Como soy muy curioso, exploraba qué podía llegar a hacer con la voz, con el cuerpo, con la cabeza. Era meramente un juego. Y a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta… me fui viendo actor. No es exactamente que me di cuenta, sino que siempre lo tuve incorporado, desde chiquito. Con eso no te quiero decir que llevo el teatro en el alma. No. Soy una persona cómoda. Fui un pésimo alumno, no me gustaba estudiar. No se me daba por leer, sino que hacía cosas que se me tornaban fáciles, como la creación. Y decidí venirme a Buenos Aires, en 1992, para estudiar teatro, para ser actor. Desde entonces hasta que lo logré, pasaron muchas cosas, muchísimas cosas…
-Empecé con Santiago Doria. Estudié con él un año. Después, como soy cómodo, no seguí. Yo pensaba que me iban a golpear la puerta de mi casa… Con el tiempo te das cuenta de que tenés que prepararte. Hay cosas que uno trae y otras que hay que pulir, si no, no sirven de nada. Así que volví a estudiar, en este caso con Alfredo Zemma, en la Escuela de la Asociación Argentina de Actores, en la calle México.
-Yo también pasé por ahí. La Escuela funcionó durante los primeros años de la década del 90, pero inexplicablemente fue cerrada por la dirección, a pesar de su buen funcionamiento. No conozco a nadie que haya estudiado ahí. Es como una escuela fantasma.
-En el 94, 95. Estaba buena la escuela. También había circo.
-No, no. No estudié nunca a Stanislavsky. La formación ahí era más ecléctica. Después me dormí como dos años. No hice nada… Paralelamente hacía castings para publicidades, algún que otro desfile… Fui modelo… Y a partir del 98 empecé a trabajar. Antes tomé clases con Cristina Moreira: clown, bufón, máscara neutra. Empecé a hacer seminarios y workshops con Alejandro Catalán, Joy Morris. Las últimas clases que tomé fueron unos seminarios de Augusto Fernándes y Fernando Piernas.
- No creas que me gusta siempre hacer reír. El Niño Argentino mismo, no es solamente una comedia.
-Sí. Es que si vos siempre hacés lo que te sale, te aburrís. Y no sólo eso, sino que te enviciás. Si yo hago lo que mejor sé hacer, me lavo, no se enriquece mi trabajo. Entonces voy a terrenos adonde me cuesta, en los que realmente te das cuenta que actuar bien es una cosa muy difícil. Te sale de a ratos. Actuar es eso que te sale por momentos.
-En televisión no sabés qué hacés… Más en una tira diaria, donde el guión, en general, es pobre, es un reciclaje de cosas, de rellenos. No se le da el tiempo ni la calidad de un unitario. Entonces, si no improvisás, te morís, te agotás. Para la televisión tenés que bajarte un programita para no intoxicarte de virus. Tenés que desarrollar inmunidad a muchas cosas. Si no, no podés hacer televisión acá…En teatro es otra cosa.
-En el ’98, lo primero que hice fue Despertar de primavera, de Frank Wedekind. Y a partir de ahí, no paré de trabajar. Con baches de tres meses, perdiendo tiempo… Después volvía. Me pasé toda una vida perdiendo tiempo. Acá no te estoy contando nada. ¡Si te contara los garrones…! Como era chico, me la bancaba, pero cuando vas sumando años…Aunque la vida es consecuente con lo que vas haciendo. A medida que te vas haciendo grande, vas padeciendo menos. Estás más fuerte, es otra cosa. A los diecinueve todo es nuevo. Podía no comer, dormía en una pensión cerca de Plaza San Martín…
-En teatro hice Payasos Imperiales, cuando estudiaba con Cristina Moreira. Después, un absurdo, Verídicamente opaco, sin pena ni gloria, pero estaba bueno el personaje. En el 2002, los sonetos de Shakespeare, con Guido D'Alvo y Vanesa Miller, con la dirección de Mónica Maffia. Después de eso, entré al programa Viva la diferencia, haciendo un personaje. Hacíamos vivos, sketches… un desastre. Después hice La cajita social show, con los Borenstein. Hice Tiempo Final, Ricos y Famosos, muchas cosas…. Gasoleros, Cuatro Amigas… ya no me acuerdo.
-Antes hago Todos tenemos problemas sexuales, en la Trastienda. Después, teatro semimontado, en el Regina. Y después Shakespeare comprimido. Además formé una banda, Ambulancia, porque también soy cantante. Somos un grupo de actores que simulamos ser una banda. Es un espectáculo muy particular… Tomamos canciones clásicas y les cambiamos el género. Ponemos nuestra música. Y entre tema y tema hay situaciones muy sutiles. En el 2005 no hice teatro, hice televisión: Una familia especial, Sin códigos, La niñera, Casados con hijos, Quién es el jefe… Y después, El niño argentino.
-Mauricio Kartun hizo una audición. A mí me conocía a través de un video de Shakespeare comprimido y me llamó. Había que estudiarse parte de la obra, en verso. Jamás había hecho verso. Solamente en una audición con Jorge Lavelli, para La hija del aire, de Calderón de la Barca. Había que representar una parte leída y otra actuada. Nunca me imaginé que iba a quedar. No me mataba la idea… Cuando me mata algo, me pongo más nervioso… Lo hice y Kartun me lo confirmó a la semana. Fue una sorpresa. Yo me había olvidado.
-Siete meses. Desde noviembre de 2005. Estrenamos en julio de este año.
-Eso es creación colectiva. Todo lo que viste es creación de ambos. Algunas cosas salieron a partir de algo que él pedía, otras a partir de algo que yo proponía y él me decía “¡eso hacélo!”. Tirás quince y quedan dos. Kartun es una persona muy abierta, muy abierta. No te coarta…
-Sí que lo defiende, pero es abierto… Siempre y cuando acompañes al texto, acepta las propuestas. Tiene mucho sentido común.
-No. Improvisábamos acciones, pero con el texto.
-Mauricio es un tipo muy culto. No conozco un investigador tan riguroso. De ahí esa terminología, esos acontecimientos, conocidos como si fuesen actuales. El tipo indaga, investiga. Y así uno aprende, todo el tiempo. El tipo caía con fotos: “mirá, acá está el Niño, acá está el Muchacho. Ese sería el barco y ese sería el Oso Carolina”. Yo soy un ignorante. Soy una persona que no leo. Mis conocimientos son intuitivos. Me gusta hacer muchísimas cosas, pero me considero un ignorante. Entonces no hacía otra cosa que aprender. Mauricio debe haber aprendido conmigo de alguna manera algo, seguro… Pero yo me la pasé aprendiendo.
-Es una obra muy completa. Una gran comunión. En la vida tenés momentos como éstos, que no son muy frecuentes. Podés hacer obras copadas, llevarte bien. Pero en este caso, hay una gran comunión, donde justo para cada cosa está lo mejor, donde todo está en el momento más apropiado. No sé si “mejor” es la palabra que lo describe con más exactitud, pero es oportuna. No sé si somos los mejores todos, pero hay una poesía en todo. En la iluminación, la escenografía, los objetos y las relaciones de esas cuatro personas. Sería bueno que la obra continuara, que fuera a festivales. Me parece que es una pieza en la que recién estamos en el melón con jamón.
-Es característico en Mauricio hablar de la Argentina, de todo lo que esté vinculado, no a lo clásico, sino a lo popular. El es un investigador nacional. Habla de la Argentina, de lo rústico.
-Es localista. Pero no deja de ser un entretenimiento. Algo siempre se entiende, aunque sea por dónde va la cosa. Es como si viniera acá un teatro japonés. Se te van a escapar un montón de cosas, pero no deja de ser un intercambio cultural, y está bueno
-Sin ir más lejos, yo la entendí a medida que la fui haciendo. Ésta es una obra que habla del pasado. Quizá las personas más grandes van a aprovechar las sutilezas mucho más que nosotros. Porque hay terminología y marcas de otra época. Yo no conocía las costumbres, el trato de la aristocracia hacia su prole, que la plata salía del escritorio, que no estaba bien visto trabajar. Y mucha gente más joven no lo sabe, tampoco, a menos que sea lectora, que conozca la historia argentina.
-Claro... El vodevil, la comedia, el teatro de balneario, todo lo que era el varieté... Eso que justifica todo lo que el Niño hace. Bueno, yo creo que siempre hay algo que no se entiende. Siempre. Hay algo que quizá ralenta el ritmo de la obra, porque es muy progresivo lo que se cuenta. El Niño Argentino era una obra mucho más larga. Pero muchísimo más larga.
-Bueno, imaginate que iba a durar dos horas y cuarto, dos horas veinte. De todo el material, no sabés lo que Mauricio, con todo el dolor, sacó. ¡No sabés lo que yo hacía con El Niño...! El ascenso del Peón y la decadencia del Niño eran más progresivos, más paulatinos Se mencionaba mucho más la historia argentina. Había más perversión. La pelea, por ejemplo, duraba mucho más. Una lástima.
-Eso es ignorancia... No se puede negar la calidad de un texto que está trabajado así... Lo interesante es que la vulgaridad esta asociada al conocimiento, al poder. Porque el Peón es naturaleza, es tierra, no conoce la traición, tiene valores, no sabe como ser vulgar.
-Cero. Me gusta que mi trabajo sea reconocido y que me conozca más gente. Me gusta. Y lo que hago es para que lo conozca la gente y lo disfrute. Pero también es una consecuencia. Es una consecuencia de mucho tiempo de trabajo. Todo ha sido muy paulatino en mi carrera. Es solamente una consecuencia el hecho de que yo trabaje en el Teatro San Martín, un lugar al que fui a audicionar y a dejar material no sé cuantas veces y nunca me llamaron. Está bueno, está bueno, pero no me jacto de eso.
-Me enorgullece y me encanta. Pero no me duermo. Hay más todavía. Los éxitos hay que disfrutarlos sólo mediante la vida útil que tienen. Si te quedás en eso, se les va el brillo.
jueves, 11 de junio de 2009

Amigorena pasará dos meses en Europa y un año en "Ambulancia": “dejo la TV porque me tiene bastante cansado"
"Ambulancia" interpreta canciones clásicas del pop y el rock con un estilo musical libre de prejuicios. En la banda Mike se pone en personaje y canta como Sting, como Julio Iglesias, como Robert Smith y también en su propio estilo personal.
"Ambulancia" está compuesta por otros cinco actores que van creando a largo del show un clima que transporta al baile, Muriel Santa Ana (34), Julián Vilar (32), Víctor Malagrino (34), Luciano Bonanno (33) y Mariano Torre (31), todos dirigidos por Sergio D’Angelo (49).
Mariano Torre, al ser protagonista de “Casi Angeles” (Telefe) y estar contratado por “RGB Entertainment” y “Cris Morena Group”, no puede utilizar su imagen en cuestiones relacionadas a la banda ya que tiene vendida su exclusividad. Sin embargo, no se desvinculó del grupo del que también fue fundador en 2003.
Si bien están tocando desde ese entonces, fue este año con el éxito de “Los exitosos Pells” que la banda liderada por el actor elegido por Francis Ford Coppola que despegó en popularidad. Su actuación más importante fue el 25 de mayo pasado en la celebración del Bicentenario de la ciudad en el Obelisco. La banda también agotó localidades en el teatro ND Ateneo el mes pasado

miércoles, 10 de junio de 2009

–Cuando te contaron del proyecto, ¿te imaginaste que iba a ser este éxito de hoy?–Uno siempre quiere hacer un éxito, de manera que cuando te toca, lo único que tenés que hacer es disfrutarlo después de todo ese tiempo, de toda una vida dedicada a este oficio. Cuando el éxito viene, se agradece y disfruta.
–Cuando se anunció a Mike Amigorena como el protagonista de una novela en el horario central de Telefe, más de uno se preguntó, ¿quién es?–Lo que siento es que tengo mucho para dar. Y si lo que hago entretiene, es una felicidad enorme para mí.
–Hace muchos años que te dedicás a la actuación, ¿considerás que el protagónico te llegó un poco tarde?–No, no, no. Es consecuente. El protagónico no es moco de pavo. Si no me llegó antes es porque no tenía la madurez para sostenerlo.
–¿Te imaginabas en Maipú, en tu Mendoza natal, que hoy ibas a estar rodeado de periodistas queriéndote hacer notas?–Siempre te lo imaginás y soñás con eso. Hice el trabajo de toda una vida dedicada a esto. Aun en Maipú me ilusionaba con llegar acá. Soy el más chico de mis hermanas, y siendo varón, no me quedaba otra que jugar solo. Vivía entre árboles, hablando con gente, era un héroe que tenía una misión e iba a rescatar a alguien o les ponía voces a los soldaditos. Y acá en la novela soy también el que viene a salvar a todos. Por eso creo que todo tiene que ver con uno. Nunca te pasa nada que no tiene que ver con vos.
–¿Es cierto que cuando te convocaron no te dijeron que era para el protagónico?–No es tan así. Sebastián Ortega, el productor, me dijo que tenía ganas de trabajar conmigo y me comentó una serie de personajes, a lo que le dije automáticamente que yo iba a ser Martín Pells, y así fue. Yo me definí. Este es el mayor desafío que tuve como actor.
–Tenés escenas graciosas, pero jugadas, con Diego Ramos, que hace de gay...–Es interesante trabajar con Diego porque se ha creado entre nosotros muy buena química. La convivencia entre dos humanos, ya sea hombre o mujer, tiene que ser tolerante a la aceptación y al desapego a la misma vez.
–Pero es transgresor que en la tele se hable de la relación entre dos hombres…–El personaje se las rebusca para no herir al otro. Y, a la vez, se pone en el lugar del otro, algo que tanto nos cuesta.
–¿Te hiciste amigo de Diego Ramos?–La palabra amigo se forja con el tiempo. Somos muy buenos compañeros todos. Después se verá lo que pasa.
–Igual, desde ahora tu vida va a cambiar bastante...–No voy a dejar el barrio. Sólo voy a disfrutar de todo lo que me está pasando, pero sin alejarme de lo que soy. No me arrepiento de nada de lo que hice.
–De tus gustos y de tu vida privada se sabe poco. Pero empecemos por los gustos. ¿Te preocupa tu aspecto físico?–Me cuido y soy salvaje por momentos. Desde muy chiquito trato de respetar mi estilo en las prendas que me pongo.
–¿Y estás en pareja?–No tengo una vida alocada. Tengo muy buenos amigos y, por otro lado, tengo amigas. (Sonríe)
–¿Pero tenés novia?–No, no, no. No tengo tiempo ni ganas. Gran parte de lo que soy se lo debo a mis ex parejas. He tenido mujeres formadoras como persona, por suerte. He tenido pocas mujeres, pero me han encaminado.
–¿Con ninguna llegaste a convivir?–No.
–¿Sos difícil para eso?–Sí. Dependo de la libertad. Yo me muevo y divierto en libertad, y eso es egoísta, por momentos. Ahora no es momento de tener compromisos de ninguna índole.
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
“Tenemos una gran impunidad”La integran actores y se mueven entre la parodia, la psicodelia y el juego teatral. El hit es una versión de “Vení Raquel”.
Muriel Santa Ana, única mujer de la agrupación, define los comienzos de la banda como “esotéricos”. Es que fue la visión de una gitana la que le dio origen al nombre. Cuenta la leyenda doméstica que Victor Malagrino se cruzó con una mujer que le leyó las líneas de la mano y divisó a los gritos una ambulancia. Así, “para exorcizar el maleficio”, él, más Mike Amigorena, Luciano Bonanno, Julián Vilar y Sergio D’ Angelo (todos actores) adoptaron la palabra y salieron a deambular con el experimento. “Una ambulancia nunca se detiene y eso pasa con nosotros”, definen.
Se dijo de ellos que parodian a grupos de rock, que se mueven incesantemente en un juego psicodélico y que la provocación del Señor Pells (Amigorena, voz del grupo) nace ya desde el vestuario, con pollera incluida y cara pintada. Pero los protagonistas están en desacuerdo con aquellas interpretaciones: “No parodiamos, deformamos versiones, transformamos, hacemos tergi-versiones”, coinciden y se largan a una entrevista tan anárquica como festiva en casa de Santa Ana (ex Lalola).
¿A qué suenan? A nada parecido. Pueden llegar a interpretar Vení Raquel (de Los auténticos decadentes) en una versión tan sutil, setentosa y romántica que la vuelve irreconocible. O Me olvidé de vivir, de Julio Iglesias, entre rap y flamenco. O reversionar con imaginación a The cure y Sandro. “Cualquier música se ajusta”, explica Amigorena distendido, un día que no graba Los exitosos Pells (Telefé). “Somos el DVD que lee todo”, bromea Bonanno antes de meterse a la cama extra large de Muriel para la producción de fotos.
Tienen la particularidad de ser dirigidos en escena (por D’Angelo). ¿Quién haría entonces un comentario más apropiado de sus shows? ¿Un crítico teatral o uno de música?
Mike: Uno de teatro. ¿Cómo catalogaría algo así el crítico de música? ¿Cómo catalogaría a alguien que no es músico? Cuando se encuentra con Ambulancia hay gran desprolijidad armónica que el crítico de teatro lo puede plasmar a la puesta en escena. Acá hay sonido mal ejecutado. Tenemos una gran impunidad.
Vilar: Hacemos una obra de teatro donde lo que se ve es a una banda de rock. Somos personajes. Jugamos a ser estrellas de rock. Es una obra teatral atravesada por música y sensaciones.
D’ Angelo: Ellos están poseídos.
Santa Ana: Ambulancia es un estado de ánimo de dos horas.
Con estas aclaraciones, ¿alguno entonces no sabe tocar y actúa, juega a tocar algún instrumento?
Bonanno: Si, y lo que no se sabe se aprende.
Mike: Cada uno está haciendo algo que no sabe. Es como lúdico. Desde chico amo la música. Empezamos por necesidad, sin planificar ni buscar nada y notamos que dentro del desastre, nos divertíamos y sonaba bien. Es el súmmum del juego.
¿Qué es lo más disparatado que pudieron reversionar?
Vilar: Los Wawancó, Domenico Modugno, el Paz Martínez.
Mike: Vení Raquel fue el distintivo. Nos representa. Nunca más pudimos hacer algo así.
Bonanno: Es como el trabajo de un actor que toma un texto clásico y lo transforma en otra cosa.
Con la ida temporal de Mariano Torres (hoy actor de Casi ángeles) e intercambio constante de roles (suenan desde teclados, baterías, guitarras a panderetas, flauta, kalimba y castañuelas), planean un primer disco y hoy se presentan en el ND Ateneo (ver Información) con una premisa: “Priorizamos la fiesta”.



















